Introducción

Agustín Casillas: Un artista entrañado en Salamanca

Agustín Casillas es un artista entrañado, arraigado, que ha desarrollado toda su creación en su lugar de origen: Salamanca. Y esto es algo que impregna su obra de varios modos. En primer término y sobre todo, por los asuntos presentes en sus esculturas. Hay temas literarios -verdaderos universales de la literatura española-, ligados con Salamanca, que Agustín Casillas ha esculpido con tino, sensibilidad y maestría: como, por ejemplo, la escultura del Lazarillo y el ciego, junto al puente romano de la ciudad, a la que muchos consideran como su obra maestra; pero también personajes literarios como Calisto, Melibea o Celestina, convincentemente plasmados por el artista; o ese escritor emblemático para Salamanca que es Miguel de Unamuno, que cubre casi medio siglo de conteporaneidad salmantina


Hacia una plasmación del arquetipo femenino.

Tampoco escapan a la escultura de Agustín Casillas los temas mitológicos. Y así podemos apreciar cómo tienen un lugar en sus obras figuras como Orfeo. Eurídice, nereidas, náyades..., que adquieren una gran esbeltez y elegancia cuando son figuras femeninas, en una suerte de esencialización que trata de aprehender, de captar el universal femenino, la figura de la mujer como cosmos, como universo que resumiera el destino más hermoso de nuestro estar en la tierra.

Porque la mujer es un motivo central en la escultura de Agustín Casillas. Aparece en sus obras casi todos los modos posibles: como figura idealizada, en las tallas mitológicas, por ejemplo; de modo entrañable, cuando el artista plasma la materinidad.

Pero siempre el artista trata de plasmar en cada una de las figuras femeninas ese fragmento de arquetipo que esconde cada ser y que forma parte de un todo que desconoce pero que expresa.

Lo popular, lo intrahistorico

Y otro universo capital y clave en la escultura de Agustín Casillas es el de la plasmación, ajustada, genial y certera, de figuras pertenecientes al mundo popular, esos seres anónimos y entrañados en la tierra, cuya psique conoce y plasma muy bien el artista. Es el suyo un telurismo dentro del ámbito escultórico no muy alejado del que cultiva el portugués Miguel Torga en toda su literatura.

Otros registros

Y Podríamos hablar de otros registros escultóricos de Agustín Casillas, como el de las representaciones alegóricas de las estaciones: la primavera y el invierno, sobre todo; el de su escultura de temática religiosa nada desdeñable; el de su dominio del bajorelieve, que espresa en series casi narrativas o en medallones entrañables.